jueves, 23 de abril de 2015

What we dream it's all that matters

Me presento, soy Carlos, tengo 24 años y sí, ya me he dado cuenta de que todo es una mierda, o al menos, eso parece... Todos estamos separados, perdimos las ganas por todo y el amor de verdad no existe. Válgame la redundancia, "nadie lo ha dicho" pero, la vida es una mierda, ¿no?

No sé si es que ya me habré vuelto loco o todo lo que digo ya son tonterías que no tienen importancia alguna. Crecemos y perdemos lo que en realidad es la esencia del humano, la magia, la palabra, la mirada, el saludo, el perdón, ese sinfín de cosas pero sobretodo, sobretodo, las ganas de soñar. En las películas y en los libros nos enseñaban que todo era perfecto, que eras feliz siempre, aunque alguna vez hubiese un pequeño bache, siempre llegaba alguien o algo que lo cambiaba todo para siempre. Cuando se es pequeño se piensa que todos piensan igual y que todo siempre acabará bien, piensas en llegar a la Luna, tener un Ferrari rojo, una chica con quien estar siempre que no te encuentres, poder viajar alrededor del mundo y nunca, nunca perder a tus amigos.

Mi padre solía decirme que no tuve suerte en casi nada pero me di cuenta de que todo el mundo quería algo de los demás sin ofrecer nada a cambio. ¿Que estará pasando? Nos han destrozado y solo nos queda soñar, o eso es lo que me gusta a mí. Así pues, "lo que soñamos es todo lo que importa".

Siempre me encantó recordar los momentos de la infancia, sea como fuere, todo el mundo se cansaba ya de siempre escuchar lo mismo, los escribía y me los guardaba para mí. Siempre soñaba con ir a la Luna, no es que sea imposible, pero es muuuuuy difícil así que la observo a través de vídeos, películas y con los prismáticos, será casi imposible pero yo siempre pensaré que la estoy tocando.

Siempre soñaba con tener un Ferrari rojo e ir junto a ella. ¿Quién era ella? Ella era la chica más linda de la faz de la Tierra, siempre estaba sonriendo y soñaba con llegar a la Luna de mi mano subida encima de mí. Ella era la única chica del mundo que no tenía miedo, se sentía protegida y si alguna vez tenía algún miedo era a morir y que no estuviese a su lado. La chica que pensaba que si la vida fuese larga o fuésemos inmortales nada tendría sentido, no habría pasión ni haría falta tener alguien al lado, ya, ahora mismo. Que tampoco haría falta escuchar música romántica o una letra que llegara, una melodía que siempre llegase a lo más hondo. Siempre me decía que por dentro siempre lloraba de emoción al sentir ese ritmo, esa melodía o esa letra que le hacía entender que la vida era corta y estaba para disfrutar y sentirla, sobretodo sentirla. Su cuerpo era más apuesto que el de una guitarra, tenía curvas de ensueño, sus ojos no los podría reflejar jamás el cielo, su sonrisa era auténtica magia, al abrir su boca salía poesía y sus labios sabían diferentes a cualquier golosina, ¿cómo explicar la magia si no se puede alcanzar la belleza que hay en ti? Tenía un color de pelo que nunca lo reflejaría el lingote de oro más brillante del mundo. Era simplemente, una mujer libre, a la que no le hacían falta alas, porque ese ángel, en mi cabeza ya estaba volando como tal. Le encantaba comer, atiborrarse de lo que fuese y pasaba todo el día cantando en casa. Le encantaba que le agarrase de la mano muy fuerte cuando se acercaba a sitios que daban vértigo. No parábamos de viajar, en el avión nunca me soltaba, ¿sería miedo o sería amor, o ambas cosas? Viajamos por todos los continentes por más de medio mundo, alcanzando lo que muchos hubiesen querido, esos sueños. Le encantaba jugar con Rex, nuestro perro Labrador, pasábamos las tardes jugando en el césped del jardín. Más tarde, llegaron los dos hijos, chico y chica, era la madre más bella del mundo, así era, en el parto no dejaba de sonreír a pesar de las adversidades. Siempre que se ponía mala, mientras esperaba en la cama, le llevaba el desayuno y todo lo que pidiese, le arropaba con la manta y le ponía en la tele aquella película que tanto le gustaba ver. Nuestro Ferrari era una cosa que le causaba amor y odio a la vez, ya que no le gustaba que fuéramos rápidos y siempre me recordaba que si tuviese que morir así lo había decidido yo, pero sería siempre junto a ella. Le encantaba cuchichear con Ana sobre José y yo, íntimos amigos los cuatro, solo para hacernos rabiar. Incluso se reía de nuestro equipo cuando no conseguía ganar para chincharnos. Nos encantaba tener sexo en cualquier momento, no había nada que no le gustase hacer, pero conmigo. Y efectivamente sí, no hay tantas diferencias entre hombres y mujeres, nos necesitábamos sin siquiera habernos conocido, pero sabíamos que algún día llegaría.

Aunque parezcamos animales, no es una fábula ni nada por el estilo, pues ella, ésta chica tan espectacular existía, lo único es que no aceptó esa vida y eligió otra, esto fue tan solo un sueño. Así pues, la vida es una mierda, pero los sueños pueden ser lo que nos ayude a cambiarlo todo. Sin esa infancia y sobretodo sin ella, esto no hubiese sido posible. Gracias a la chica más especial de la historia, un sueño imposible de olvidar.

domingo, 25 de enero de 2015

12 años, 7 meses y 26 días (4625 días después)

19 de febrero de 2018

Hoy es un día especial, diferente. Esta mañana me he encontrado a Sonia. Sonia era una antigua compañera del colegio con la que había hablado muy pocas veces pero cuando era pequeño estaba locamente enamorado de ella, no sé, supongo que serían cosas de niños.

Esa misma tarde había quedado con ella en un bar cercano a la costa de Barcelona. Después de un efusivo abrazo, nos dimos los teléfonos y decidimos hablar para quedar esa misma tarde y contarnos cómo iba todo.

17:00 de la tarde, habíamos quedado, y yo llegaba tarde mientras por dentro me remordía, pensando que para una vez que la veía podría haber sido más puntual. A eso de las 17:05 llegué al bar y ella no estaba, tardó unos 10 minutos, que se hicieron eternos, en llegar.

Nos dispusimos a entrar y pedir algo para tomar, ella su cortado y yo mi cerveza, acompañaban la conversación que llevaba esperando prácticamente toda la vida. Los dos con 24 años, y yo a punto de los 25.

Empecé la conversación con un:

- Bueno, pues aquí estamos, ¿no? ja... ¿qué tal, cómo estás, cómo han ido estos años?
A lo que ella respondió: - Bien, todo muy bien, la verdad es que no me puedo quejar. Cuántos años hacía que no nos veíamos, ¿eh?
- Pues sí, ya ves, hará por lo menos 10 o 12 años supongo, ¿no? (sabiendo perfectamente que aquella fiesta del colegio de los últimos días de junio del año 2005 fue la última vez que la vi)
- Pues sí, jaja. Bueno, ¿tú qué tal? Has cambiado mucho.
- Bueno, sí, la verdad es que ya hace mucho tiempo y sí, ya me operaron y ha cambiado mucho todo desde entonces. Yo todo bien la verdad, acabé la carrera de Turismo, tengo trabajo fijo y lo demás bien.
- Pues vaya, si que es verdad, todo cambia mucho, las vueltas que da la vida... ¿Te acuerdas de Pablo, mi hermano?
- Sí, claro, estará ya hecho un abuelete, ¿no? jaja
- Pues la verdad es que no lo sé, si te digo la verdad no lo sé, se juntó con un grupo de chicos de no muy buena pinta y está metido en la droga y a punto de morir, es una pena, era una referencia para mí, la perfección, pero no quiero saber más de él ni hablar sobre ello.
- Vaya, lo siento Sonia... Pero bueno si tú estás bien y tus padres también, es lo que cuenta. Si te digo la verdad, e-estás ca-casi más guapa que cuando eras so-solo una niña, jaja (tartamudeando de los nervios y de que todo latía muy rápido al sentir esa sensación de tenerla al lado otra vez).
- Jaja, gracias, yo sigo igual que siempre, no me he cuidado mucho, lo he pasado mal y tal pero todo se supera y aquí estoy, tú también estás muy guapo.
- Lo mío iba en serio jaja. No miento. No sabes las ganas que tenía de verte para decirte una cosa.
- ¿Qué cosa? -Miró extrañada ante la sorpresa que le esperaba.-
- Pu-pues, que a mí, cu-cuando e-era-mo-mo-s más pequeños, en primaria, pues co-como que me gus-gustabas, y bastante. -Le dije temblando más que un caribeño en pleno invierno en Siberia y sudando más que un Sueco en el Sáhara a la vez. Estaba muerto de miedo pero lo necesitaba.-
- Jaja, ¿de verdad? jajaja, estás loco.
- Pues sí, cuando íbamos a clase siempre me quedaba mirándote, siempre que pasabas por mi lado olía tu colonia, que siempre se me quedaba grabada todo el día, siempre pensaba que si respondía yo en clase a las preguntas de la profe te fijarías en mí. Cuando íbamos al patio y los chicos jugábamos a fútbol me ponía en la banda que estabas más cerca, corría 20 veces más y si jugabas el partido y ibas conmigo te la pasaba cuando podía y si ibas en contra, iba con el máximo cuidado para que no pasara nada. Si jugábamos al pilla-pilla siempre te defendía a ti para que no te pillaran y me sacrificaba a mí y sólo con tus gracias merecía la pena haber ido esa mañana al cole, era felicidad para todo el día. Para hacerme el "machito", "sacaba los brazos" de Mazinger-z (la típica serie que veíamos cuando pequeños) para tratar de impresionarte. Eran todo cosas de niños pero lo que sentía era algo diferente, todas esas veces sentía una presión en el lado izquierdo del pecho que me mataba y me daba la vida por momentos, qué curioso. Si me enteraba que ibas al parque a jugar, me iba corriendo a casa, dejaba la mochila, pedía la merienda y casi ni la acababa por ir a jugar contigo al parque. En las colonias que hicimos en 6º, fui ya que era el último año, y ya no te vería más, y merecieron la pena. Me colé con el David en tu habitación, y la de Laura y Gemma, y después nos cayó una bronca tremenda, aún así de todo, merecieron la pena todas esas gilipolleces por "notarte" como más cercana al menos por un momento.
- Jajajaja, si te digo la verdad no me fijaba mucho pero había veces que te veía hacer alguna de esas cosas y pensaba que estabas loco (mientras seguía sin aguantar la risa).
- Pues sí, así era. Si era pesado era por eso. A partir de ahí, de terminar la primaria, la mayoría de la clase os fuisteis a un instituto y yo solo a otro. Fue un desastre mi vida a partir de ahí, como todos, yo también los tenía. Al principio no hablaba con nadie y la mayoría de gente tampoco se interesaba en hablarme, porque casi todos se conocían entre ellos menos yo. Nunca ligaba ni hablaba con chicas, fue una adaptación muy larga, la gente era muy diferente. Ya iba creciendo y como es normal el interés hacia las chicas crecía y era muy complicado y me alejaba de todos con mi música a otra parte, cambiando de estilos tontamente por intentar atraer. Nunca olvidaré aquella canción que me dejaba frente al espejo durante horas y que me aclaraba que tenía que aprender a vivir con mi rostro, que no me pasaba a la realidad de volar y de enamorar.
- Eres idiota, de verdad, pero sí eres totalmente normal...
- Antes igual sí, pero me fui perdiendo poco a poco, fui dejando de hablar con muchísima gente y ya me ponía nervioso y tartamudeando hablando con cualquier persona. Mi familia no tenía ni puta idea de lo que pasaba y bueno, cuando eramos más pequeños, la felicidad me podía llegar de otra forma pero a medida que crecía fui perdiendo las ganas por estudiar, por aprender y por mejorar y me estanqué, y sí, la verdad es que soy idiota, ¿qué le vamos a hacer?
- Bueno, pero todos pasamos por algo así, y aún así se supera.
- Claro, y lo he superado pero créeme que no es fácil vivir la mejor época de tu vida esperando 22 años hasta que te operen y puedas ser "normal", eso te jode la vida.
- No sé, yo siempre te he visto normal. Y yo también he pasado mis cosas, como lo de mi hermano o la pérdida de mi abuelo, engordé un montón de quilos y nadie me quería, no sé, aún así todo se supera.
- Sí, pero tú... tú eras normal ya, tú tenías tus ojos azules, esa mirada fija cuando hablas con alguien, esa sonrisa, el pelo y no sé, son muchas cosas que no cabrían en una conversación, por dentro siempre lo he pensado, eres magia. Cuando alguna vez no quería dormir salía al balcón a ver el cielo y pensaba en mis partidos de fútbol y en ti. Tú nunca perderías esa magia, porque te conozco, engordes o adelgaces, tú no eras igual a las demás. Podrías meterte en lo peor del mundo que siempre iría a sacarte sin pedir nada a cambio.
- Vaya, no sé qué decir...
- Si te digo la verdad, hace unos años, sin esperarlo, en una noche de reyes conocí a una chica que me hacía olvidar todo lo pasado, era como tú, pensaba que eras tú pasándote por ella en messenger. Pasé más de 4 horas hablando con ella solo la primera noche y deseaba volver a hablar, era un adicto. Yo creo que ella y tú sois dos chicas que no olvidaré aunque quién sabe... Dejé de hablar con ella y volví a recaer, desde entonces fui adicto a varias cosas, nada de drogas, pero con sus mismos efectos prácticamente, fui toda mi vida, hasta hace nada, un auténtico gilipollas. Me cuesta mucho reconocer las cosas pero es así. He perdido tantísimos años...
- ¿Qué has hecho? ¿Qué adicciones eran esas?
- No he hecho nada, es lo que ha pasado, no he estudiado nada, he estado día y noche pensando en mis tonterías, soñando en un mundo de "Yupi" cogido de la mano de ti. Estaba drogado buscando la felicidad a través de los sueños, dormía y soñaba, no hablaba y no me atrevía a soltar nada de lo que sentía a nadie, era todo una mierda. He sido un adicto a los vicios, a la mierda, por intentar ganar, perdí casi todo. Fui el único yonki y friki.
- ¿Y sigues igual? Porque yo te veo bien.
- Bueno, sigo pasando mucho rato mirándome enfrente del espejo, sigo dejando mis dedos en el teclado del ordenador quietos durante mucho rato, sigo escuchando horas y horas de música, sigo sin hablar mucho con la gente, sigo tocando las cuerdas de la guitarra, agarrándola como si fuera mi chica, sonando cada nota y aspirándola para después expirarla en forma de sonrisa o lo que sea y me encanta seguir pensando en una chica así, aunque nadie tenga ni puta idea de lo que tengo guardado en el pecho, el día que esa chica tenga que venir, tendrá una de las armaduras más fuertes en la faz de la Tierra, ese día todo cambiará, yo, ella, sin quererlo nos encontraremos, pero seremos grandes, estoy completamente seguro. Creo que es la cosa más segura que tengo, se sentirá como lo que es, lo mejor del mundo, algo extraterrestre. El día que ella me bese mientras sonría y le pueda limpiar con mis dedos esa lágrima de felicidad que baja por su mejilla, explotaré y explotará todo, aún así de ser un gilipollas. Ella será lo más grande y le escribiré algo mejor que todo esto que te estoy contando a ti.
- Bfff, no sé qué decirte, estás muy loco, no sabría como describirte.
- Vete a la mierda! jaja Yo sí sabría describirte... (mientras la miraba de reojo con cara de sospechar de ella). Yo te describiría como esa chica por la que cualquiera estaría toda la noche viendo las "lágrimas de San Lorenzo" tumbados en el césped del parque con una manta. Te veo como esa chica a la que iría a ayudar si tuviera frío, si estuviera mala o si tuviera un problema en Nueva Zelanda. Eres la compañera perfecta para viajar por todos los lugares que elijamos, sean donde sean. Esa chica que merece una cama tamaño americano, ese hidromasaje, esos masajes cada noche antes de ir a dormir, la que merece el desayuno en la cama, el amor todas las noches y la única que permitiría que me dijera pesado por poner esa misma canción 37 veces seguidas. Eres la única con la que se puede hablar como amigos, discutir como novios, jugar como niños y protegerse como hermanos. La única con la que recorrer con los dedos tu sonrisa, quedar mirando durante horas, sin duda la mejor casualidad. Yo te invito a ésta, ¿te parece si me das un abrazo y nos vemos mañana? (mientras notaba como se le mojaban esos ojos color celeste)
- Por supuesto que sí, mañana te veo, te vuelvo a dejar aquí mi móvil y que sepas que no hay otra persona, esta noche, ten claro que pensaré en esto. Gracias.
- Gracias a ti Sonia, estoy deseando que llegue mañana. (Mientras nos fundíamos en un abrazo de más de medio minuto).
Ella se fue y yo me quedé en el bar con la mirada perdida durante 5 minutos mientras los demás clientes me miraban cómo si estuviera loco, y la verdad es que sí, lo seguía estando.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Electrobeach 2014

Hoy, 21 de diciembre, casi 6 meses después, recordamos todo lo que pasó en Port Barcarés. Todo empezada normal, un día normal, Viernes 11 de julio de 2014. 7 de la mañana, suena el despertador y todos preparados para ir al mejor festival en el que habíamos estado hasta la fecha. Preparar las últimas cosas de la mochila, repasar por si faltaba algo y listos para salir. A las 9:30 vienen Mario y Chema hacia la Rambla a recogerme, después de unos minutos y una pantalla de móvil rota, decidimos salir a por Sergio, con tantas ganas de llegar no tardamos más de 5 minutos en estar en casa de Roger. Pero Roger venía de trabajar y estuvimos esperando un buen rato hasta que llegó(inusual tener que esperarle). 10:30 de la mañana, el conductor, Mario, dice: "Bueno pues, vamos, ¿no?" a lo que respondemos todos claramente que cuanto antes mejor. Ya en la AP-7 dirección Francia, con nuestra música electro-latino y electro-house, vamos variando y amenizando el viaje y al cabo de poco rato decidimos parar a estirar las piernas un poco. Decidimos salir y a las 12 y pocos minutos nos encontrábamos ya cerca de Barcarés sin muchas complicaciones. Aquí empieza el sinfín de problemas y risas... Al pasar por uno de los peajes franceses, el cajero no acepta ninguna de las tarjetas Visa disponibles, empezamos a montar una cola de unos 10 coches pitando todos a la vez, aunque después de 3 o 4 minutos ya estuvo arreglado. 12:30 horas aproximadamente, llegada a Port Barcarés y la zona del festival. Largas colas y una gran cuantía de gente a lo que Mario pregunta: "¿Qué queréis hacer, vamos a aparcar ya o preferís hacer algo?" a lo que yo contesto "Hombre, una vuelta de reconocimiento no estaría mal..." a lo que empezamos a reir, a sacar los móviles y grabar todas las risas mientras sonaba Bad de David Guetta y Booyah de Showtek entre otras. La cantidad de gente que nos gritaba y nos saludaba era espectacular, banderas francesas, holandesas, españolas, etc. Lleno de seguridad esas primeras horas anteriores al festival, un guardia nos dijo (ultra en serio) "Subidla, que no se escucha, por favor." mientras que seguíamos subiéndola y partiéndonos. Otra vuelta más y decidimos ir a buscar nuestro parking. Aproximadamente a las 13:00 estábamos en nuestro parking, cercano a un pinar, un camping, la playa(que lo descubrimos al día siguiente) e infinidad de coches. Nos decidimos a comer y sacar la bebida. También pasaron cosas inusuales (como en cada viaje), Mario empezó a hacer selfies ante nuestras atónitas miradas por lo que estaba haciendo Mario. Ahí ya vimos que iba a ser un buen festival. Después de estar bebiendo un rato, escuchamos un sonido único, escuchado por primera vez, éramos nosotros, empezando por Sergio, pasando por Roger, Chema, Mario y yo que parecía decir: eeeeeeeeeeh, oooooooooh, eeeeeeeeeh, y así sucesivamente. Después de haber bebido cada uno su cachito de whisky, excluyéndome, siendo yo muy homosexual solo con vodka, decidimos ir hacia el festival. Por el camino, aproximadamente unos 400/500 metros, nos encontramos a miles de jovenes como nosotros que lo querían pasar muy mal, llorando por lo que se les venía encima, la fin del mundo prácticamente. Estábamos ya en las puertas y se escuchaba la multitud y la música al lado, nos pusieron nuestras pulseras azules y empezamos a saltar dentro (tope de tristes). Eran las 17:30 aproximadamente y el set de Dubvision estaba acabando, era el encendido de la mecha, era el pre del pre del pre-electrobeach. Entraron Krewella, las de Chicago, siendo casi pioneras en la música electro en género femenino eran ese año las más famosas junto a Nervo, que había ido el año anterior, con su tema "Enjoy the ride" lo reventaron y fue con lo que más disfrutamos casi. Una hora más tarde llegaría Hard Rock Sofá, haciendo buen repertorio. Aunque un poco cansados decidimos volver al coche un rato, mientras por ese tiempo iba sonando Dj Antoine, el mejor Dj del este europeo y que había sido muy famoso en España en los últimos años, con "Sky is the limit" o "Welcome to St. Tropez" entre otras. A Chema se le quedó un himno perteneciente a él mezclando "Light it up", cosa que luego sería muy importante en el día siguiente (no sabemos porqué pero sí, al día siguiente). Volvimos con R3hab un rato más tarde, de los mejores dj's de 2014 habiendo mezclado Revolution con Nervo y Umet Ozcan, siendo una de las canciones más populares en el ámbito, lo reventó. Algunas bengalas se veían y nos pusimos demasiado cerca, ahogándonos e incluso quemándonos. Un rato más tarde, el dj Francés, DJ Snake, con su repertorio, incluyendo la canción más famosa a nivel mundial del año junto a "Happy", "Turn down for what", hizo un auténtico espectáculo. Más tarde llegaron W&W, haciendo lo más espectacular de la noche, haciendo temblar el suelo con sus temazos, incluyendo "Bigfoot" y con un gran espectáculo de fuegos, a Mario no le gustaron, todo hay que decirlo. Llegó el momento más esperado para la enorme mayoría de los asistentes al festival, uno de los Dj's más famosos en la carrera del House llegaba, era Calvin Harris, entre algunos problemas de imagen, amistades que asistieron al evento como el actor Will Smith y su música, hizo un auténtico fiestón, aunque pasó algo raro de "ver" en un festival y es que repitió la canción "Summer" dos veces al despedirse. Había tocado todos sus mejores temas previamente, entre ellos Drinking from the bottle, We found love, We"ll be coming back, Under Control, etc. Estamos todos de acuerdo en que nos gustó a todos. El festival era todo el rato lo que indica su nombre, algo para aprovechar y disfrutar al máximo y sin fuentes ni agua, la sed era increíble. Nos habíamos separado y estábamos Mario y yo solos desde Calvin Harris. Apareció Armin Van Buuren, el mejor dj del mundo durante 4 años, 3 de ellos seguidos, para la gente amante del estilo. Se le puede definir casi como la perfección hecha persona, debido a su gran pasión por la música, siempre sonriente en el escenario, disfrutando lo que hace, además de hacer que la gente disfrute y lo pase bien y introduciendo mensajes "sentimentales" en su música, todo en uno. Mezcló "Save my night" y "This is what it feels like" entre otras. Mario y yo nos fuimos en mitad del set de Armin, muertos ya. Ese era el final del primer día, un día épico donde los haya.






Empieza el segundo día. Nos levantamos bastante pronto y nos encontramos a Chema y Sergio acurrucados en un saco de dormir en el pinar que teníamos al lado. Después de despertarles y gritarle calvo a un calvo que tenían cerca durmiendo decidimos ir a comprar por algún centro comercial cercano, a unos 10 km estaba el centro comercial más grande del departamento de los Pirineos Orientales. Un centro comercial cualquiera, no muy grande, nos dirigimos al Carrefour a por más comida y más bebida y algo inusual, wi-fi para Mario. al cabo de un rato bien grande nos dirigimos al parking a comer y al terminar fuimos a la playa a dormir después de un baño mientras la gente nos miraba raro y nosotros sin saber porqué... Mientras los primeros artistas del día empezaban sus sets en el festival. Por ese momento mientras "medio dormíamos" se me grabó un himno a mí, de la cantante sueca Lykke Li, "I follow rivers" incluída en la película "La vida de Adèle". Al cabo de un rato nos dirigimos a beber un poco antes del festival, ese día con más calma y con más alcohol, fuimos mejor preparados al festival. Tras un buenísimo rato con Beneït Cases, el señor "Chafatot" de Prats de Molló, la frontera francesa, nos dirigimos hacia el festival muy muy contentos. Todos con las gafas, hablando con toda la gente que nos encontrábamos. Amantes de Swedish House Mafia, papás noeles, Power rangers, conejitas, muñecos de seguridad, grupos de españoles y demás especímenes. Mientras Roger bebía Gaseosa con sabor a piruleta de fresa, Chema encontraba a un chico con su misma camiseta nos adentramos, Mario se encontraba mal pero bien, Sergio estaba contento yo me contentaba más al conocer a todos los grupos de chicas. Ya dentro, empezamos a escuchar al mejor dj ruso, desconocido totalmente en el resto de Europa, no hizo un fiestón y decidimos empezar a hacernos fotos con Pikachus, Romanos, chicos con gorras rosas, chicos con camisetas que iluminaban, panteras rosas, entre otros. Más tarde, Example, un buen festival, aunque mejor sería cuando llegara Fatboy Slim, creador del himno del electro de los próximos años, "Eat, sleep, rave, repeat". Un auténtico fiestón el que hizo el británico de 50 años en aquellos momentos, creador de canciones de Fifa entre otras. Justo después llegó Sander van Doorn, con uno de los himnos de Project X que nos hizo revivir aquella película en medio de un festival, muy buen show de fuegos también. El penúltimo artista del festival fue el americano Tinie Tempah, uno de los cantantes más famosos a nivel mundial, de estilo rapero y electrónico, habiendo actuado varias veces en España, el cual muestra en un videoclip su amor por España, fue el único que cantó todas las canciones y que lo reventó. Cantó temas como Drinking from the bottle, Tsunami, Trampoline, acabando con Miami 2 Ibiza de Swedish House Mafia. Con ésta última dio paso a uno de los integrantes de Swedish House Mafia, el sueco Axwell, considerado el dj con más trayectoria de los últimos 10-15 años junto a David Guetta y Steve Angello. El dj más trabajador, más serio a la hora de trabajar y crear canciones y uno de los más expertos, capaz de mezclar varios sonidos a la vez sin que sea excesivamente música comercial y a la vez junte algo de "sentimental" en su música, todo en uno. Empezó el set con música de sus inicios, igual muy anticuada para la mayoría del público, con puro house. En esos momentos, volvimos a encontrar el señor Chafatot de nuevo. De repente ahí cambió todo, empezó a sonar One (your name), Miami 2 Ibiza, Greyhound, We come, we rave, we love, I am, Can't hold us down (desconocida aún en julio), In my mind, Every teardrop is a waterfall, Ping Pong (de Armin van Buuren), Center of the universe, Save the world, Sun is shining (aún desconocida) y por último, mi canción favorita, para finalizar el mejor festival hasta ahora, Don't you worry child con todo el festival gritando y saltando después de dos días a tope.



El festival acababa de terminar pero para nosotros aún no, nos íbamos dirección coche por medio de la carretera, gritando, saltando, etc. Fue el mejor festival posible. Fuimos al coche a por nuestras cosas para dormir en la playa. Nos tumbamos, empezamos a decir chistes y cosas sobre la luna llena mientras Roger y Mario a los 5 minutos ya estaban durmiendo. Unos 3 minutos más tarde dijo Chema, "voy a dar una vuelta" a lo que yo le contesté que me iba con él. Fuimos por donde habíamos venido, haciendo de las nuestras por donde pasábamos, a partir de aquí, poco más se puede contar, pero hay que reconocer que pasamos uno de los mejores momentos de nuestras vidas aquella noche. A la mañana siguiente, ya volvíamos, Chema y yo sin haber dormido fuimos a la playa a por los demás pero primero nos metimos en la playa desnudos, siendo las 7:30, con el agua congelada, justo antes de una ducha mientras Mario estaba flipando con nosotros, que estábamos tope de tristes por la noche con el grupo de franceses/as que habíamos conocido. Un rato más tarde decidimos volver y antes de pasar por casa, dos vueltas de reconocimiento, dejamos a Sergio, a Roger y ahí terminó todo. Muchas gracias por este viaje, ¡cabrones!

sábado, 11 de octubre de 2014

La "crisis" de los 20

Nadie me había hablado de ésta etapa, me habían hablado de la adolescencia o de la edad del pavo pero nadie me había hablado de cuando tuviera 20 años. El momento donde se vive en una laguna emocional espectacular. A punto de terminar la carrera universitaria, piensas que has pasado varios años para nada porque tienes la sensación de que no estás lo suficientemente preparado, porque todas las empresas buscan gente con experiencia y bueno, tú, pues estás únicamente a punto de terminar. Llegas al trabajo, a tus primeras prácticas y te pasas el día pasando datos a ordenador horas y horas pensando que odias tu trabajo y al siguiente día piensas que no estaba tan tan mal y al otro día piensas que te has confundido de carrera. Te pasas día y noche buscando nuevas ofertas de trabajo pero no hay nada útil en ningún sitio y te acabas buscando cualquier excusa para no tener que estar toda tu vida en algo tan rutinario como es una oficina. Buscas irte de viaje, de mochilero, Erasmus, intercambio, alguna aventura que te consiga dar un brinco en tu vida. Por otro lado están los amigos, con los que ya no te ves tanto, te gustaría verte más pero es imposible cuadrar horarios y si acaso quedas con algún amigo es para ir "de tranquis", dando una vuelta en coche, yendo a tomar algo o simplemente estar sentados en un banco. Todo el mundo tiene cosas que hacer, todo el mundo tiene su trabajo, muchos de ellos tienen sus parejas... Te paras a pensar en la cama en las locuras que hacías hace tan solo unos años con ellos y se te pone el nudo en la garganta y no te acuestas hasta las tantas y poco a poco, se va rompiendo el lazo que te unía tanto a ellos. Intentas apoyarte en tu familia pero tu familia tampoco es lo que era, todo ha cambiado y cada vez te empiezas a sentir más solo. Empiezas a sentir que no perteneces a ningún grupo de amigos, empiezas a sentir que tu pasado fue mejor y te aferras a la nostalgia de cuando eras solo un simple niño, sin preocupaciones... Empiezas a desear que aparezca una persona lo suficientemente interesante como para querer conocerla más, que sea inteligente y que en parte se parezca a ti y en parte no, estás hecho un lío. Todo esto hace que te envuelvas en una espiral de soledad y de no saber qué hacer con tu vida. Será que no te sientes igual sin que nadie te diga lo que tienes que hacer, aunque parezca mentira... Empiezas a desear y en tu cabeza solo está la palabra ojalá, ojalá y ojalá. Supongo que al igual que yo muchos estarán en ésta época así que vamos a aprovechar y... ¡buen finde!

martes, 15 de julio de 2014

"Mi síndrome viajero" en Budapest

3 de Julio, hoy no es un día cualquiera, otra vez me voy de viaje al extranjero después de muchos meses. Llego al aeropuerto y me dirijo a preguntar cuál era mi avión. Todos los pensamientos, olores, sabores y colores que tenía tan frescos en mi memoria empezaban a ser recuerdos difusos, formando una lluvia de lugares a los que querer volver una y otra vez. Necesitaba volver a perder la noción del tiempo y no saber en qué día estaba. Necesitaba que los domingos no fueran tristes pensando en cómo cambiar mi vida. Quería que todos los pensamientos fueran sobre el próximo avión, el próximo hotel, cuánto me podía ahorrar en comida y todo lo que me esperaría por delante. Qué me esperaría al bajarme del siguiente avión, del siguiente barco, del siguiente tren, del siguiente tramvia, etc. Lo mejor de estar lejos de todo lo que conozco es saber que a cada paso que dé, me espera algo totalmente nuevo. No tener un camino u horario aprendido en que me sé de memoria cada semáforo, cada tienda, cada esquina, hace que me fije en todo lo que me rodea y que esté alerta para no perderme nada. Es entonces cuando tengo la sensación de estar viviendo un momento único y que todo lo demás no importa. Reconozco que estoy enganchado a esta forma de vida. Estoy aquí, en este lugar ajeno a mi mundo, ahora, y puede que nunca jamás regrese. Tengo que saborear cada momento y guardarlo en el disco duro para recuperarlo en alguna ocasión en el futuro. No recuerdo qué pasó hace 3 semanas en un día cualquiera trabajando, pero quiero recordar que estuve aquí. A pesar de la cantidad de sitios en los que he estado, siempre me cuesta adaptarme al cambio. Nunca dejará de sorprenderme la capacidad de adaptación del ser humano. Reconozco que me siento extraño cada vez que me encuentro con españoles a miles de kilómetros de casa, es algo que hace perder la magia del lugar. Qué curiosa es la curiosidad. Siento que la gente me mira porque me paro a hacerle fotos a cosas que a ellos no les llama la atención. Es su día a día, para mí no, muchas de las cosas que veo son extrañas, cada cosa se merece un poco de mi tiempo en pensar sobre ello y dedicarle alguna foto. A la vez que me miran, me entra la risa, es todo tan extraño... Seguro que estando en Barcelona he mirado a alguien por hacerle una foto a cualquier cosa normal. Qué curiosa es la curiosidad, sobretodo cuando no pretende serlo. Hay muchas cosas que me cuestan de entender pero que siempre acepto. ¿Estar callado mientras nos sentamos todos juntos y cerca? Por algo será... La noche, la noche me engancha esté dónde esté. Por un lado, es muy parecida en todas partes y hace de pegamento para unir un sitio con otro, por otra parte, es como una máquina del espacio, un tanto peligrosa, por cierto, me lleva y me trae haciéndome soñar con otros sitios en los que quiero estar. Libertad y condena bajo la luz de colores. Cuando viajo intento no repetir destino ya que me quedan muchos sitios por estar y me va a faltar tiempo, bueno... y dinero. Aunque por otra parte, a muchos sitios quiero volver, dependiendo de cómo fue esa sensación anterior en ese lugar. Me encanta pensar que todo seguirá igual y que mi viaje será el mismo, pero eso no pasa, cada viaje es diferente. Después de cada viaje, cambias tú, cambian las personas, cambian las experiencias... Todos son buenos recuerdos aunque en su momento no lo fueran tanto. La necesidad de estar en tantos sitios hace que no tenga cuatro paredes a las que llamar hogar, y que te ata a una ciudad. No se necesita mucho tiempo para sentirse parte de ese lugar o puede ser que sea porque no me guste formar parte de algo por mucho tiempo, no lo sé... Estos días me levanté con un objetivo principal. Ver la puesta de sol tirado en el parque más grande de la ciudad, Varosliget. Sentirse libre es algo único y más con tranquilidad. Con tu bebida y comida al lado, estar tumbado descalzo es un auténtico placer después de haber recorrido tantos kilómetros a pie desde tu hostal. ¿Perder el tiempo haciendo eso? Bueno... Tenía tantas ganas que he llegado dos horas antes, pero aquí estoy, dejándome llevar. Cuando de repente, me voy un poco más al lado y veo a gente de todas las edades, ambos sexos, razas, culturas, etc. jugando a fútbol y me invitan a jugar. No tenía nada mejor que hacer. ¿Jugar a fútbol con gente de otras razas, de otras edades, que no hablan el mismo idioma? Por algo será... El fútbol es un idioma universal. Definitivamente, me encantó, me perdí la puesta de sol pero... ¿y qué importa? Mañana pienso repetirlo! Ir solo en un avión con espacio más que limitado, con otras 120 personas al lado, haciendo ruido, con un sillón que no se reclina bien y que hace ruido durante dos horas y media, bueno, habrá que pasar por ello. Sé que como plan suena fatal pero me gusta, me gusta vivir esto desde dentro. Cuando te pierdes, es cuando te pasan cosas y cuando conoces un país de verdad, te conoces también a ti mismo. España me gusta, es un país que echo tanto de menos como echo de menos esto cuando estoy allí. Para muchos estoy loco, soy inestable, irresponsable e imprudente. Ellos no pueden llevar esta vida, no la entienden, o no la quieren... Para otros, soy como un aventurero, porque ellos también han sentido alguna vez la necesidad de romper con su vida para hacer otras cosas. Ya habrá tiempo de asentarse, o no... Sí, quiero formar una familia, bueno, eso creo... lo que no sé ni dónde ni cuándo. Lo que sí sé es que seguiría viajando, pero con ellos. Les enseñaría todos estos sitios a los que siempre querré volver y descubriríamos otros nuevos juntos. Soñar despierto es una carga muy difícil de llevar. De alguna manera soy prisionero de mi ansia de libertad constante y eso no sé si es bueno o malo... Conozco personas que son felices trabajando en el mismo sitio desde hace 10 años, con su hipoteca, sus vacaciones en Menorca verano tras verano... No necesitan más, de algún modo, siento cierta envidia. Son felices con lo que tienen y... yo no lo soy tanto. No soy feliz en un solo sitio, ¿tendré que serlo en esa ciudad que no existe? Esa ciudad que consiste en todos los trozos de los sitios en los que he estado y los que me faltan por estar. Lo sé, no me aclaro... Comprar una botella de vodka para compartirla y después acabar dejándote casi todo el dinero en pasar esa noche soñada, por algo será. Ese hostal tan... tan... hace que sientas algo nuevo, conoces gente de medio mundo que apoya a uno u otro equipo en el mundial, conoces mejor a los extranjeros y los habitantes locales y por supuesto, las chicas y te hace cambiar la forma de pensar. En cada viaje hay presente alguna chica, esa parte humana que te hace sentir libre y que es tan parecida y distante a la vez mientras tú no lo esperabas. Conocer chicas de tantas partes del mundo mientras estás tú solo y que nadie te creerá, ¿para qué valdrá? Para mí, me lo quedo para mí. Quizás esas comidas sin horario en el parque y esa cita tan... "romántica" con aquella chica húngara valdrá la pena en un futuro. Esta vez no han sido solo dos ojos azules color mar y un pelo rubio como un candil. Este viaje ha dado mucho más.

miércoles, 25 de diciembre de 2013

I have a dream

Todo empezó la tarde del 8 de diciembre, cuando volví de estudiar con una compañera de la universidad, muy guapa por cierto. Venía un examen bastante complicado al día siguiente y tenía que seguir estudiando, me encontraba ya desde hace una semana fatal, con gripe, con dolores de cabeza que me impedían estudiar, además, esa misma noche, la cual iba a acostarme pronto para madrugar empecé a escuchar a mis vecinos por segunda vez en mi vida haciendo sus cosas... ¡vaya! no tendrían otro día. Al acabar el examen sabía que había suspendido y fue un palo pero bueno, ahora que lo pienso mejor, prefiero haber suspendido, bah, seguro que aprobaré pronto y acabaré la carrera sin problemas, no es para tanto. Entonces ese mismo día al ir a recuperar todo lo que había perdido en la cama empecé a dormir y más tarde soñar, estaba muerto. Todo empezaba con todo en vida real, una vida, bueno, algo que tampoco es para tanto, ya ves, una. Pensé, ¿qué puede ser lo mejor de la vida? Entre otras cosas, de lo más importante que salió fueron los sueños y dije "¿y por qué yo no?". Pensé en que me encantaría poder ir a un pueblo cercano y poder recoger a mi chica, es decir, un pueblo que tenga verde, que tenga casas, en el que haya zonas aisladas y que puedas notar miedo y la oscuridad, que te puedas sentir a solas en el mundo con ella cuando en realidad no. No poder parar de mirar su mirada y su sonrisa. Al principio ponerme nervioso para que luzca todo más real y no sé, que diga que sí y darle un abrazo muy muy fuerte. Hasta el momento, era todo un sueño, pero bueno, pudiera pasar o no, cambiaba mi estadio de ánimo. Me encantaría reír hasta llorar, juntos, por supuesto, que le encante viajar, así era. Ella decía que había que solo quería viajar y estar juntos, que no merecía la pena vivir para trabajar, si no trabajar para vivir y nuestro trabajo sería ese, viajar por los sitios para nosotros más importantes. El sueño empieza con una habitación a oscuras en un hotel de Nueva York en una planta muy alta a casi incontable altura a altas horas de la madrugada brindando con ella en la terraza con una copa de champán francés, a brazos cruzados, al son de Frank Sinatra y su éxito de New York mientras nos levantamos cuando está acabando la canción para acabarla juntos y abrazarle mientras se ven todas las luces de otros edificios, despiertos a cualquier hora del día y acabar mirándole otra vez, como siempre, su sonrisa y su mirada con media lágrima en sus ojos. Todo sigue con otra noche en una ciudad enorme y desconocida del sur de los Estados Unidos, al ir a una discoteca de música clásica y suena de repente, Toda una vida de Antonio Machín y le decía yo: "Eso es lo que quiero contigo, toda una vida, te estaría mimando, te estaría cuidando como cuido mi vida que la vivo por ti" y ella volvía a mirar con su media sonrisa, y su mirada de lado con esas pestañas enormes que hipnotizaban mientras bailábamos, sin tener ni idea, mientras se lo decía, que no teníamos ni idea, pero bueno, estábamos juntos, ¿para qué más? Al poco tiempo despertaba en, ¡vaya!, al parecer era Los Ángeles en la ciudad enorme dónde se hallaba aquella discoteca, al sur de California, nos dirigíamos a alquilar un Ford Mustang descapotable para ir dirección Las Vegas en Nevada, por la ruta 66 mientras no parábamos de hacer fotos y acelerar al son de Estopa, Melendi y algún cantante más de rock. De repente, empecé a acelerar y alcanzamos los 150 km/h, la máquina seguía acelerando hasta llegar a los 180, ella me cogía del brazo fuertemente mientras sonaba Cacho a cacho de Estopa y ella me cantaba mientras se ponía de pie para sentir el aire en la cara y llorar mientras empezaba a reír: "¡La vida en un minuto no pasa tan deprisa, por si acaso disfruto, corre que me da la risa, acelera un poco más, corre más que el veneno que llevo dentro!" Ella era muy vividora, le encantaba la música de casi cualquier estilo y sí, estaba un poco loca, pero bueno, a mí me encantaba. Eso sí, odiaba que pusiera mi canción favorita durante 20 veces seguidas si hacía falta y me gritaba y me gritaba pero siempre la misma mirada. Quizás el ser tan vividora le llevó a querer ir a Zambia, Kenya y Zimbabwe conmigo al Kilimanjaro, las cataratas Victoria a recorrer los ríos, la sabana y jugar con los tigres, ella tenía mucho miedo y me decía que estaba loco, aunque seguramente yo por dentro estaba casi tan asustado como ella aunque fuera mi sueño, pero había que sacar pecho para no quedar en ridículo, aquel viaje fue uno de los mejores, los pueblos, la gente, los españoles que allí se encontraban, los animales y el resto de naturaleza era perfecto. Ya llevábamos muchos países y lugares visitados pero ella quería más, no quería morir sin ir por ejemplo a la discoteca Ushuaia en Ibiza para ir a escuchar a David Guetta o Sebastian Ingrosso entre otros y así fue, fuimos y ella me cantó toda la canción de You make me de Avicii mientras yo pensaba en escuchar Reload de Ingrosso y me decía, "¡qué pesado eres!" Ella al cabo de un tiempo me hizo el regalo de ir a Estocolmo a conocer en persona a los integrantes de Swedish House Mafia, Sebastian Ingrosso, Axwell y Steve Angello y así fue, mientras sonó Reload mezclada por ellos al igual que Don't you worry child, un sueño hecho realidad. Mientras ella quería ir a Emiratos Árabes a cada momento yo tenía lo mismo con Río de Janeiro pero siempre íbamos a todos los sitios, más tarde ya llegaría Rusia, Australia y como gran final, un tiempo en la Polinesia Francesa, en Tahití y Bora Bora. Por mucho que hubiera o no, nosotros siempre seguiríamos con nuestro pequeño chalet en un pueblo de las afueras de Barcelona y con un perro que se llamaba Boby con el que pasábamos las horas en el jardín de casa o salíamos a pasear. Y ahora digo yo... ¿y por qué no? igual igual no será nada del sueño pero, como sueño ha estado bien y eso anima a luchar por todo lo que quieres y algún día seguro que conseguiré más de la mitad de estas cosas.

domingo, 27 de octubre de 2013

El "paralelismo" de mi amigo Fabián

Fabián es un chico de unos 20 años, que conozco desde bien pequeño. Es un chico más bien bastante flaco y de estatura media. La verdad es que desde que lo conozco es un chico que en el fondo es tierno pero siempre intenta ir de duro, lo típico en estos tiempos. Es alguien que cuando le conoces, a simple vista, es eso, un chico simple. A Fabián, entre otras cosas, le encanta viajar, ha estado ya en muchos países a su corta edad pero siempre me trae buenos recuerdos de cada uno de ellos. Era un chico que de pequeño había estado en un colegio bastante humilde, con compañeros que a la mínima se reían si algo se salía de lo normal, aprendió entre peleas, risas, insultos, pero bueno, sé que él nunca se metía por medio. Aprendió mal, de insultar a gente diferente. Siempre me decía lo que decían los demás, decía: -Mierda de moros... son mala gente. Esos maricones también. Mira ese yayo, vamos a reírnos un rato. Él siempre hacía cosas así, pues bien, no se quería sentir solo, ¿y quién sí? Pues emprendió esa moda y manía que al final, se fue haciendo más normal en su cabeza y pensaba yo, joder, cuando sea más mayor aprenderá seguro, es buen chico. Era el chico que se juntaba con los gamberros, pues no se podía perder popularidad, pasara lo que pasara. Aunque supiese que estaba mal, esos recuerdos los guardaría siempre dentro, estoy seguro. Y es que siempre pensaba la misma frase: "El niño con suerte puede salir del barrio pero el barrio pero el barrio permanecerá por siempre en el niño." Una y otra vez, por muchas pelotas coladas, por muchas peleas, robos, etc. él siempre pensaría igual aunque nunca lo dijera, estaba orgulloso de su barrio, hasta que la muerte los separara. Aprendió lo duro de todo ahí, en el cemento y en el asfalto de sus parques, con sus pelotas, con sus piedras, sus puños y su furia, y que se atreviera alguien a decirle alguien a los demás. Fabián, era un amigo al que siempre le encantaba jugar al fútbol, entre otros deportes, claro. Fabián solo vivía para eso, si estaba en el parque jugando era solo para pensar en eso, para hablar no había que parar la bola, a seguir jugando, chutando, perfeccionando, no se rendía, aprendió así. Probaba con las dos piernas, desde 20 metros, a darle a las letras de los grafittis del barrio, pases altos, bajos, izquierda, derecha, control, regate, por arriba, por abajo, esconderla, medir la distancia perfecta entre el compañero y el pase, el cacho de asfalto en la retina lo tenía, si caía volvía encima del contrario a que sintiera su resuello al lado, a cada momento, su cuerpo, al lado para robarla, la posición para disparar, era muy bueno y podía llegar a más si se proponía engordar, pero qué va, solo jugar. Su padre siempre estaba encima mirándole y si le decía que llegara a las 9 a casa, él subía a decirle que eso no podía ser, que había un rival con el que dejarse la piel, si hay que no cenar no se cena, lo primero es lo primero. Siempre intentaba calmarlo pero me decía que cuando estaba solo lloraba por no haber llegado más lejos, por no haber robado aquella o haberse esforzado un poco más. Aunque fuera muy alegre y a veces vividor, ahí no podía ni parar. De golpe, crecimos y ya me conoció jugando en otros sitios. Me preguntaba siempre por qué jugaban todos así, a veces tan a lo loco si lo bonito era hacer espectáculo, ahí ya noté que algo había cambiado. Pero siempre se excusaba diciendo, es que no la tocan bien, tío, solo tienen físico y eso era verdad, todo había cambiado de repente. Me contaba siempre que había visto un equipo que cambió la forma de jugar, poniendo más presión y haciendo que el contrario no la juegue, por tanto, más cansancio, sonaba muy inteligente y bonito, pero luego no lo era tanto, la tocaban a 70/80 metros de la portería, pero bueno, decía, se puede jugar de cualquier forma, luego lo que importa son los resultados y la forma de jugar, puede ser como sea, puede gustar o no gustar, pero pienso que la gente que entiende pensará como yo y ya sabes como lo veo Miguel. Yo bueno, pues callaba, solo me fijaba en él, era todo extraño. Se notaba que Fabián había practicado toda la vida la técnica, pero había perdido el poco físico que tenía y cada semana repetía que esto no podía ser y esas noches de domingo no podía dormir más de 4 horas. Se enfadaba cada día más con los contrarios, parecía que al ver ese juego de aquel equipo se había pegado, sin la misma calidad pero la misma presión, pegando más patadas y es que supongo que Fabián acertaba, él pensaba que tenía mucho que ver la crisis, que la gente iba a desahogarse, si había que pegar se pegaba cuando nunca lo había visto yo. Fabián parecía tener razón en muchas cosas y yo le hacía caso, él perdía las ganas y a mí se me enganchaba esa sensación. Recuerdo que cuando Fabián era pequeño le gustaba solo escuchar pocos tipos de música, aunque con el tiempo cambió mucho, le gustaba escuchar de todo, prácticamente todo, todo aceptable. Un día, hace poco, me dijo que "no entendía ese afán que tenía la gente en contra de algunas culturas musicales, o bien porque gritaban o bien porque ponían en evidencia a mujeres, que eso ya son otras cosas, que todo lo demás, desde su punto de vista era racismo", yo pienso que estaba en lo cierto. Y es que hubo un día que coincidimos en otra cosa más, es que en la zona geográfica donde vivíamos, se había puesto de moda algo que era como defender lo propio atacando a lo ajeno al máximo pero dentro de unos límites para que no se pudiera decir nada en contra y todo callando y aprovechando la oportunidad justa que siempre surgía. Siempre se intentaba atacar a los demás a partir de una acción y eso ya favorecía al que lo decía. Pudiendo insultar sin decir cualquier palabrota pero sí con otros términos más despectivos aún. Mi amigo y yo odiábamos eso, pero bueno, si se dice algo pasa como dice la frase que "por matar un perro te llaman mataperros". Como una ave carroñera en una de las fotos más importantes de la historia esperando a su presa, un indefenso bebé a punto de morir por culpa del hambre. Como el perro del hortelano, sin atacar pero sin dejar de atacar. Cómo odiamos a esa gente que aprovecha los malos momentos de otra para ganar su objetivo. Y las chicas, ¿qué puedo decir acerca de las chicas que le gustan a Fabián? si es que le gustan casi todas, a él qué le importaban si estaban o eran de cualquier manera, él las quería, pero claro, nunca me negaba que le encantaban las de ojos azules y con la voz dulce y simpáticas, está claro, a todos supongo. Era un enamorado de las mujeres, siempre me preguntaba cómo podía haber gente que les pegara, pasara lo que pasara, eso no podía ser, pero bueno, no quiero entrar más, no hay mucho que hablar. En los estudios Fabián era un hacha, era pequeño y era el más atento de la clase, aprobaba todo y siempre dejaba sorprendido a todos y cada uno de ellos, lo veía en otro nivel, aunque igual eran ellos los diferentes, nunca se sabe. A Fabián le encantaba hablar siempre bien de su país, él era español y solo odiaba esos gobiernos y banqueros que hay en todo el mundo y que en algunos sitios atacan peor o mejor. Siempre pasábamos noches tranquilos charlando acerca de nuestra música, nuestra gastronomía, nuestro arte, nuestra longevidad, nuestra dieta Mediterránea, nuestras playas, nuestros bosques, nuestras montañas, nuestras ciudades, nuestro idioma, todo nuestro patrimonio, nuestros famosos, nuestras atracciones turísticas, el carácter latino que nos une con el Mediterráneo y el Caribe/Sudamérica, nuestras mezclas de razas, gitanas, del este, asiáticas, árabes, indias, americanas, etc. y un sinfín de razones acerca de nuestra gran cultura. Parecía todo un auténtico paraíso si no fuera por un montón de gente. En fin, pienso que siempre hay que quedarse con lo bueno, si no, mal vamos. Aquí llega el momento que Fabián, "mi amigo del alma", me dejo boquiabierto. Me dijo: - A mí me da igual qué piensen de mí, si intento dar positividad, ver todo de color de rosa o al menos la mayoría para que todo vaya a mejor soy un "marica" y vividor, si paso de todo, es porque me da igual todo y soy un "pasota", si me pongo en contra de alguien e insulto soy mala persona, si digo que soy feo, dicen que es para ir de víctima, si digo que me estoy poniendo en forma, que voy a aprobar todo es que voy de crecido y siempre se intenta sacar lo peor para que no pueda conseguir lo que los demás desean. Miguel, te voy a decir una cosa, he nacido con un espíritu enorme, nadie me va a quitar lo que es mío, yo me manifiesto por lo que es mío, el que no quiere es un puto flojo de mierda, "marica", que pasa de todo y que luego va de víctima publicándolo por las redes pero sube fotos de sus bíceps. Eso es un puto marica, ¿no dices tanto? pues lucha un poquito por tus sueños, que luego puedas conseguirlos o no es otra cosa pero que nadie te pueda decir que no has luchado por muy filosófico que queda, lo tuyo es tuyo y punto. Me da igual todo qué piensen de mí, pero si vas a leer algo mío, si vas a opinar algo, te hace falta entender o conocer un poquito, no hace falta ser un crack y que te preocupe algo. Como dice un cantante, yo puedo decir cosas, pero es pa' divertirse, es todo pa' pasarlo bien, es mi forma de escribir, yo hago otros planteamientos a los de otros, ni mejores ni peores y si lees, es pa' disfrutar como el que juega un partido de baloncesto, no es pa' darle vuelta ni quiero hacer mejor como persona a nadie, yo quiero que la gente se divierta y punto. Vivir para eso. A mí qué coño me importa si me cuesta más pronunciar una letra, si me cuesta más tirar a portería, si me cuesta más estudiar, yo solo quiero estar con mis amigos, sin mariconadas, pero que haya afecto y cariño, risas, lo mejor posible, que el milímetro de la bamba sea el perfecto para que vaya al milímetro más alejado del portero entre los tres palos, escuchar la canción perfecta para cada ocasión, esa música tan perfecta, de cualquier estilo, era mi vida y finalmente tener una chica, ojú, esa chica tan chiquita que conocí en el cumpleaños aquel de ojos azules, llevarla de paseo por Barcelona y cogerla de la mano, acurrucarla a mi hombro y decirle que algún día llegaremos nosotros allí juntos de la mano, señalando al horizonte, tenerla para siempre pero como si fuéramos dos enanos, viviendo por y para reír, sé que no todo es perfecto pero si se intenta al menos unos cuantos sueños se van a conseguir y por último ir con esta chica, ella con su sombrero, con esa media sonrisa de niña mala, diciéndome que qué malo soy. Coger la palma de la mano y pasarla desde la nariz a los labios y señalarle que se quede en silencio que ese viaje iba a ser nuestro y para siempre. Fabián podrá ser como sea, pero a mí, en aquel momento, casi me entran ganas de llorar, con lo difícil que era, me estaba poniendo ya "marica" jaja pero me entraron ganas de abrazarle un rato y decirle que no está solo, que llegará mucha felicidad pronto, que será para siempre mi "amigo gemelo".