miércoles, 25 de diciembre de 2013

I have a dream

Todo empezó la tarde del 8 de diciembre, cuando volví de estudiar con una compañera de la universidad, muy guapa por cierto. Venía un examen bastante complicado al día siguiente y tenía que seguir estudiando, me encontraba ya desde hace una semana fatal, con gripe, con dolores de cabeza que me impedían estudiar, además, esa misma noche, la cual iba a acostarme pronto para madrugar empecé a escuchar a mis vecinos por segunda vez en mi vida haciendo sus cosas... ¡vaya! no tendrían otro día. Al acabar el examen sabía que había suspendido y fue un palo pero bueno, ahora que lo pienso mejor, prefiero haber suspendido, bah, seguro que aprobaré pronto y acabaré la carrera sin problemas, no es para tanto. Entonces ese mismo día al ir a recuperar todo lo que había perdido en la cama empecé a dormir y más tarde soñar, estaba muerto. Todo empezaba con todo en vida real, una vida, bueno, algo que tampoco es para tanto, ya ves, una. Pensé, ¿qué puede ser lo mejor de la vida? Entre otras cosas, de lo más importante que salió fueron los sueños y dije "¿y por qué yo no?". Pensé en que me encantaría poder ir a un pueblo cercano y poder recoger a mi chica, es decir, un pueblo que tenga verde, que tenga casas, en el que haya zonas aisladas y que puedas notar miedo y la oscuridad, que te puedas sentir a solas en el mundo con ella cuando en realidad no. No poder parar de mirar su mirada y su sonrisa. Al principio ponerme nervioso para que luzca todo más real y no sé, que diga que sí y darle un abrazo muy muy fuerte. Hasta el momento, era todo un sueño, pero bueno, pudiera pasar o no, cambiaba mi estadio de ánimo. Me encantaría reír hasta llorar, juntos, por supuesto, que le encante viajar, así era. Ella decía que había que solo quería viajar y estar juntos, que no merecía la pena vivir para trabajar, si no trabajar para vivir y nuestro trabajo sería ese, viajar por los sitios para nosotros más importantes. El sueño empieza con una habitación a oscuras en un hotel de Nueva York en una planta muy alta a casi incontable altura a altas horas de la madrugada brindando con ella en la terraza con una copa de champán francés, a brazos cruzados, al son de Frank Sinatra y su éxito de New York mientras nos levantamos cuando está acabando la canción para acabarla juntos y abrazarle mientras se ven todas las luces de otros edificios, despiertos a cualquier hora del día y acabar mirándole otra vez, como siempre, su sonrisa y su mirada con media lágrima en sus ojos. Todo sigue con otra noche en una ciudad enorme y desconocida del sur de los Estados Unidos, al ir a una discoteca de música clásica y suena de repente, Toda una vida de Antonio Machín y le decía yo: "Eso es lo que quiero contigo, toda una vida, te estaría mimando, te estaría cuidando como cuido mi vida que la vivo por ti" y ella volvía a mirar con su media sonrisa, y su mirada de lado con esas pestañas enormes que hipnotizaban mientras bailábamos, sin tener ni idea, mientras se lo decía, que no teníamos ni idea, pero bueno, estábamos juntos, ¿para qué más? Al poco tiempo despertaba en, ¡vaya!, al parecer era Los Ángeles en la ciudad enorme dónde se hallaba aquella discoteca, al sur de California, nos dirigíamos a alquilar un Ford Mustang descapotable para ir dirección Las Vegas en Nevada, por la ruta 66 mientras no parábamos de hacer fotos y acelerar al son de Estopa, Melendi y algún cantante más de rock. De repente, empecé a acelerar y alcanzamos los 150 km/h, la máquina seguía acelerando hasta llegar a los 180, ella me cogía del brazo fuertemente mientras sonaba Cacho a cacho de Estopa y ella me cantaba mientras se ponía de pie para sentir el aire en la cara y llorar mientras empezaba a reír: "¡La vida en un minuto no pasa tan deprisa, por si acaso disfruto, corre que me da la risa, acelera un poco más, corre más que el veneno que llevo dentro!" Ella era muy vividora, le encantaba la música de casi cualquier estilo y sí, estaba un poco loca, pero bueno, a mí me encantaba. Eso sí, odiaba que pusiera mi canción favorita durante 20 veces seguidas si hacía falta y me gritaba y me gritaba pero siempre la misma mirada. Quizás el ser tan vividora le llevó a querer ir a Zambia, Kenya y Zimbabwe conmigo al Kilimanjaro, las cataratas Victoria a recorrer los ríos, la sabana y jugar con los tigres, ella tenía mucho miedo y me decía que estaba loco, aunque seguramente yo por dentro estaba casi tan asustado como ella aunque fuera mi sueño, pero había que sacar pecho para no quedar en ridículo, aquel viaje fue uno de los mejores, los pueblos, la gente, los españoles que allí se encontraban, los animales y el resto de naturaleza era perfecto. Ya llevábamos muchos países y lugares visitados pero ella quería más, no quería morir sin ir por ejemplo a la discoteca Ushuaia en Ibiza para ir a escuchar a David Guetta o Sebastian Ingrosso entre otros y así fue, fuimos y ella me cantó toda la canción de You make me de Avicii mientras yo pensaba en escuchar Reload de Ingrosso y me decía, "¡qué pesado eres!" Ella al cabo de un tiempo me hizo el regalo de ir a Estocolmo a conocer en persona a los integrantes de Swedish House Mafia, Sebastian Ingrosso, Axwell y Steve Angello y así fue, mientras sonó Reload mezclada por ellos al igual que Don't you worry child, un sueño hecho realidad. Mientras ella quería ir a Emiratos Árabes a cada momento yo tenía lo mismo con Río de Janeiro pero siempre íbamos a todos los sitios, más tarde ya llegaría Rusia, Australia y como gran final, un tiempo en la Polinesia Francesa, en Tahití y Bora Bora. Por mucho que hubiera o no, nosotros siempre seguiríamos con nuestro pequeño chalet en un pueblo de las afueras de Barcelona y con un perro que se llamaba Boby con el que pasábamos las horas en el jardín de casa o salíamos a pasear. Y ahora digo yo... ¿y por qué no? igual igual no será nada del sueño pero, como sueño ha estado bien y eso anima a luchar por todo lo que quieres y algún día seguro que conseguiré más de la mitad de estas cosas.

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