jueves, 23 de abril de 2015

What we dream it's all that matters

Me presento, soy Carlos, tengo 24 años y sí, ya me he dado cuenta de que todo es una mierda, o al menos, eso parece... Todos estamos separados, perdimos las ganas por todo y el amor de verdad no existe. Válgame la redundancia, "nadie lo ha dicho" pero, la vida es una mierda, ¿no?

No sé si es que ya me habré vuelto loco o todo lo que digo ya son tonterías que no tienen importancia alguna. Crecemos y perdemos lo que en realidad es la esencia del humano, la magia, la palabra, la mirada, el saludo, el perdón, ese sinfín de cosas pero sobretodo, sobretodo, las ganas de soñar. En las películas y en los libros nos enseñaban que todo era perfecto, que eras feliz siempre, aunque alguna vez hubiese un pequeño bache, siempre llegaba alguien o algo que lo cambiaba todo para siempre. Cuando se es pequeño se piensa que todos piensan igual y que todo siempre acabará bien, piensas en llegar a la Luna, tener un Ferrari rojo, una chica con quien estar siempre que no te encuentres, poder viajar alrededor del mundo y nunca, nunca perder a tus amigos.

Mi padre solía decirme que no tuve suerte en casi nada pero me di cuenta de que todo el mundo quería algo de los demás sin ofrecer nada a cambio. ¿Que estará pasando? Nos han destrozado y solo nos queda soñar, o eso es lo que me gusta a mí. Así pues, "lo que soñamos es todo lo que importa".

Siempre me encantó recordar los momentos de la infancia, sea como fuere, todo el mundo se cansaba ya de siempre escuchar lo mismo, los escribía y me los guardaba para mí. Siempre soñaba con ir a la Luna, no es que sea imposible, pero es muuuuuy difícil así que la observo a través de vídeos, películas y con los prismáticos, será casi imposible pero yo siempre pensaré que la estoy tocando.

Siempre soñaba con tener un Ferrari rojo e ir junto a ella. ¿Quién era ella? Ella era la chica más linda de la faz de la Tierra, siempre estaba sonriendo y soñaba con llegar a la Luna de mi mano subida encima de mí. Ella era la única chica del mundo que no tenía miedo, se sentía protegida y si alguna vez tenía algún miedo era a morir y que no estuviese a su lado. La chica que pensaba que si la vida fuese larga o fuésemos inmortales nada tendría sentido, no habría pasión ni haría falta tener alguien al lado, ya, ahora mismo. Que tampoco haría falta escuchar música romántica o una letra que llegara, una melodía que siempre llegase a lo más hondo. Siempre me decía que por dentro siempre lloraba de emoción al sentir ese ritmo, esa melodía o esa letra que le hacía entender que la vida era corta y estaba para disfrutar y sentirla, sobretodo sentirla. Su cuerpo era más apuesto que el de una guitarra, tenía curvas de ensueño, sus ojos no los podría reflejar jamás el cielo, su sonrisa era auténtica magia, al abrir su boca salía poesía y sus labios sabían diferentes a cualquier golosina, ¿cómo explicar la magia si no se puede alcanzar la belleza que hay en ti? Tenía un color de pelo que nunca lo reflejaría el lingote de oro más brillante del mundo. Era simplemente, una mujer libre, a la que no le hacían falta alas, porque ese ángel, en mi cabeza ya estaba volando como tal. Le encantaba comer, atiborrarse de lo que fuese y pasaba todo el día cantando en casa. Le encantaba que le agarrase de la mano muy fuerte cuando se acercaba a sitios que daban vértigo. No parábamos de viajar, en el avión nunca me soltaba, ¿sería miedo o sería amor, o ambas cosas? Viajamos por todos los continentes por más de medio mundo, alcanzando lo que muchos hubiesen querido, esos sueños. Le encantaba jugar con Rex, nuestro perro Labrador, pasábamos las tardes jugando en el césped del jardín. Más tarde, llegaron los dos hijos, chico y chica, era la madre más bella del mundo, así era, en el parto no dejaba de sonreír a pesar de las adversidades. Siempre que se ponía mala, mientras esperaba en la cama, le llevaba el desayuno y todo lo que pidiese, le arropaba con la manta y le ponía en la tele aquella película que tanto le gustaba ver. Nuestro Ferrari era una cosa que le causaba amor y odio a la vez, ya que no le gustaba que fuéramos rápidos y siempre me recordaba que si tuviese que morir así lo había decidido yo, pero sería siempre junto a ella. Le encantaba cuchichear con Ana sobre José y yo, íntimos amigos los cuatro, solo para hacernos rabiar. Incluso se reía de nuestro equipo cuando no conseguía ganar para chincharnos. Nos encantaba tener sexo en cualquier momento, no había nada que no le gustase hacer, pero conmigo. Y efectivamente sí, no hay tantas diferencias entre hombres y mujeres, nos necesitábamos sin siquiera habernos conocido, pero sabíamos que algún día llegaría.

Aunque parezcamos animales, no es una fábula ni nada por el estilo, pues ella, ésta chica tan espectacular existía, lo único es que no aceptó esa vida y eligió otra, esto fue tan solo un sueño. Así pues, la vida es una mierda, pero los sueños pueden ser lo que nos ayude a cambiarlo todo. Sin esa infancia y sobretodo sin ella, esto no hubiese sido posible. Gracias a la chica más especial de la historia, un sueño imposible de olvidar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario