lunes, 20 de mayo de 2013
Viva la vida
Aquel momento que recuerdas de la fiesta del antiguo colegio que te acogió durante años, dónde a veces te sentías tan solo, a veces tan lleno. Aquel momento que recuerdas una imagen de ese viaje, de ese otro, de aquel otro. Aquel momento que recuerdas el abrazo tan fuerte con aquel hermano gemelo que tuviste de compañía de viajes, de momentos, aquello tan fuerte y que desapareció prácticamente de repente y para siempre. Aquel momento que las piernas no te responden tan fuerte como querías, aquel mismo que decides parar aquello que era tu ilusión, lo que era tu magia para seguir disfrutando, aquel fútbol. Aquel momento que recuerdas esas chicas que te han marcado la vida, la mayoría de ellas me siguen pareciendo esas pequeñas princesas. Aquel extraño de que casi derrama la lágrima por la retina, el inicio del picor por la nariz y la garganta al escuchar esa canción que lleva de la mano una historia, una imagen de los momentos más tiernos que has tenido con la chica que tanto te había gustado, que conllevaba el triste y alegre recuerdo de ver sus pequeños dientecitos rozando los labios, que formaban esa sonrisa tan bonita. Aquel momento que decides quedarte solo, quieto y callado después de repetir en tu mente, las infinitas oportunidades que has perdido en tu vida, las que te quedan y las que quieres vivir.
Aquel momento en el que piensas que tu vida se ha movido tanto tiempo alrededor de unos 99 metros cuadrados, en mi hogar, rodeado de esas 4 personas, o 3, la desaparición de tu hermano casi repentina cuando eras pequeño y aquellos momentos que te encantaba bajar al parque a dejarte las rodillas y la piel por jugar con aquella pelota, intentar el sueño que algunos no permiten por el sueño de tu padre, que siempre miraba por la ventana de la habitación o por el balcón para ver si mejorabas tu técnica día a día, el que te dejaba estar en el parque de enfrente de casa hasta las 11 de la noche aún siendo pequeño para disfrutar casi más que yo, cuando llegaba con la lengua fuera, con el hambre tremenda, con unos sudores muy notables, pero tan y tan contento, que no lo olvidaría jamás. Después me paro a pensar y, me alegro de haber estado jugando a fútbol en las 24 horas que tiene un día. Aquel momento que te obligaba el profesor de primaria a que dejaras contestar a los demás, puesto que por otras causas, eras el más aplicado allí dentro, el que vivía más las clases, el que sacaba las mejores notas, que no hacía falta que te obligaran a estudiar, estudiabas a veces por ganas. Aquel momento del pase de campo a campo con 11 años que dio el partido al equipo del colegio. Aquellos momentos que llorabas si rompías un plato, pero te alegrabas si rompías una pelota, era señal de que había durado y que la habías dado de sí, aquel latido de corazón más fuerte cuando perdías aquella pelota que tanto te gustaba, por suerte, tu padre lo comprendía y te compraba una pronto. Lo fácil y alegre que era vivir antes. Aquellos recuerdos de las palabras de tus padres, sobretodo las de tu madre, de que no me metiera en broncas con los demás no vaya a ser que me hicieran daño en la boca o la nariz, que aún nos faltaba mucho por delante y la veías con aquel suspiro triste , que me pusiera gorra para que el Sol no afectara en las operaciones, lo que igual empezó a cambiar una vida, pero no me arrepentiría.
Aquel paso a la secundaria con cara de asustado, solo, donde ya empezabas a perder un poco las ganas de seguir estudiando, pues todo se veía raro, grande, extraño, diferente, sin ningún otro compañero del colegio. Tantas historias de por medio, que han hecho posiblemente entre ese tiempo, los peores años que he vivido, pero me quedaba todo aquello, yo le pedía el viaje de fin de curso a mi padre y lo volvía a cumplir, me hacía aquel regalo el señor que había conseguido que amara el fútbol, que no fumara, que no bebiera, aquel señor que me enseñó que igual no ver tantas películas iba mejor para mi mente, al menos la mayoría de americanas, aquel señor que yo en el fondo, amaría para siempre, que sé que cuando se vaya todo será muy diferente, cambiará toda mi vida, sin saber cómo, un padre que te saca 50 años, es tu mejor amigo, aunque no te entienda del todo en algunos ámbitos, sigues sin comprender con 20 años por qué es así, supones que será lo normal. De mi madre, igual el recuerdo que guardaré para siempre son las putísimas noches de hospital, siempre junto a mí, después de cada dolor del cuerpo, acompañándome con la comida, la mejor postura para descansar. Estaba claro que si mi nacimiento marcó su piel era por algo, espero que sean alegrías tempranas.
Aquel recuerdo de tus viajes, en las que te has visto en la cuna del mundo, en lo más hondo de un lugar, solo, solo, solo, caminando detrás de gente que desconocías, que tenía otra vida tan diferente, en un país tan diferente, con aquellas manos que te pasan por el hombro tan afectivas y que de extrañas pasaban a ser muy emotivas. La gran ayuda afectiva también de aquel hermano gemelo que tenías, que viajó contigo varias veces, esto no sé si lo leerás, pero también va por ti bro. Han sido prácticamente los mejores momentos de mi vida
Aquellos recuerdos con aquel otro amigo que perdíamos las horas en todos aquellos parques, jugando, caminando, en las casas de cada uno, tomando el típico bocata de chorizo y aquella Coca-Cola fresquita que enfriaba todo el cuerpo.
Con ellos dos hice un gran viaje lleno de grandes momentos, lo que eran como dos hermanos, con los que queríamos hacer un grupo de música, yo lo veía, al menos aquella sensación positiva de haber hecho una canción me hubiera encantado, además, seguro que todo hubiera salido bien.
El recuerdo de aquella chica, que te ayudó en tus peores momentos, cuando peor estabas, cómo me gustaba perderme en la noche hablando con ella hasta las tantas, pero de cosas que nos llenaban en el fondo y que yo creo que no las olvidaremos tampoco, has sido increíble y espero alguna vez poder devolvértelo. Aquellas horas tecleando uno enfrente del otro, no fueron en vano, te lo aseguro.
Aquel momento que llegas a tu primer trabajo por primera vez y que no te renuevan, te das cuenta que en un año has hecho hueco entre ellos, los momentos que has pasado y todo, ha sido muy rápido.
El momento que echas la vista atrás y ves la gente la gente que has conocido gracias al fútbol y a los viajes, igual tus mayores pasiones, las que han compartido en tus adentros esas canciones tan frías como la que estoy escuchando mientras toco estas teclas para definir mi vida en un corto resumen.
Cuando recuerdas la gente que has conocido en tu pequeño pueblo de poco más de 4 km cuadrados, en la universidad y bueno, por todos aquellos demás lugares como pueblos dónde nacieron tus padres, algo que en mi opinión un hijo debe conocer y tener como algo bueno.
Y qué vamos a decir ya de los hermanos, si eso ya se sabe, está demasiado claro, se ha dejado entrever unas líneas más arriba, gracias tíos.
Todos aquellos momentos de recuerdos de lo que te has drogado con Coca-Cola, las fintas haciendo deporte, pasarse demasiadas horas haciendo deporte y tantas otras cosas me están destrozando el hígado, las rodillas y el corazón, pero eh, que más da, si se huele, se palpa, que no voy a ser ultralongevo, solo quiero disfrutar de cada momento de la vida, quiero plasmar los recuerdos de ahora para cuando sea mayor, que es lo que más me gusta, voy a disfrutar con locura, a viajar, a "drogarme" como un cerdo, a comer y beber a mi gusto. Ahora el último deseo, acabar con esto de las operaciones de boca y nariz y ser feliz del todo. También por último, te voy a dar las gracias por leer estas palabras, que espero que hayas disfrutado, porque seguramente que si es así, has formado parte de mi vida en algún momento.
GRACIAS y VIVA LA VIDA.
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